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miércoles, 21 de diciembre de 2016

Editoriales



Lo bueno de un editorial es que siempre diluye en la sombra al subnormal que lo escribe. Tras el atentado de Berlín, y confirmada una autoría que las torpes autoridades alemanas se negaban a reconocer, estaba claro quién sería el mayor culpable de la matanza, pero sobre todo quién obtendría rédito de ello. Es la eterna historia del tonto, el dedo y la luna, algo para lo que el panfleto El Mundo está especialmente dotado, independientemente del director de turno que lleve los tirantes de la cosa. Tópicos y lugares comunes: la ultraderecha, la xenofobia, el miedo, perseguidos por la guerra, acostumbrarse a vivir con el terror, no confundir conceptos, no hay choque de civilizaciones...Se presume que por falta de espacio, o porque el lerdo que lo escribía se tuvo que ir al baño de manera urgente, no aparecen en esa deposición Trump o Putin.

Resulta cansino tener que glosar la estupidez de la prensa patria pero no hay más remedio. Así al menos, cuando los barbudos de Alá nos manden al infierno que quizá tenemos ganado, bien podremos que decir que nosotros no éramos como ellos. Como nuestros juntaletras, obviamente.

3 comentarios:

Aitor Mento dijo...

Ayer era la consigna general. Ví, por ejemplo, el informativo de la noche de La 2, y en el espacio dedicado al atentado parecía que lo hubiese cometido la "ultraderecha".

Fuga dijo...

Deberían brear y emplumar a todos aquellos necios que abrieron las fronteras europeas al calor de las consignas buenistas multiculti dejando a la población a merced de chalaos.

Una vez creado el problema resolverlo es un cristo de narices.

El problema en España tiene además el añadido de haber disfrutado de un mundo hispánico que nos podía haber ahorrado discriminando en origen a los inmigrantes.

No les falta razón a los que acusan al Levitan de crear problemas donde no los hay. Los grandes creadores de problemas, estulticia mediante.

Reinhard dijo...

Los pueblos tienen el destino que merecen. Y así vamos, y a eso vamos.