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miércoles, 22 de noviembre de 2017

Los derechos de los territorios



En un gesto de cara a la galería Albert Rivera ha pedido que se derogue el cupo-más bien cuponazo-del que desde tiempos inmemoriales disfrutan vascos y navarros. Cara a la galería y pose demagógica a la que tiene derecho, porque sabe perfectamente que nadie está por esa labor que igualaría un poco, al menos en el bolsillo, a todos los españoles. La martingala del llamado concierto tiene en el gobierno del Estado a su principal defensor, pues supedita ese interés general a sus trapicheos cortoplacistas con los siempre poco leales nacionalistas vascos y también, ahora más que nunca, navarros. Ciudadanos estos últimos a los que, con mayoría absoluta, prometió derogar su posible anexión al País Vasco y que ya poco esperan al respecto. 

Por mucho que Ciudadanos proponga medidas innovadoras, hay cosas que ya están metidas en ese melón constitucional al que ahora todos quieren meter mano: el Rey para serlo debe jurar respetar los derechos de los ciudadanos y ¡de las comunidades autónomas! Un eufemismo morigerado para no decir que debe jurar los fueros. Aunque, quién sabe, quizá el partido de Rivera nos sorprende con su experto en esa comisión de jurisconsultos, el siempre brillante Carreras, un hombre que ha nacido para crear constituciones y que se ofrece para lo que sea, aunque sus credenciales no son precisamente muy liberales. Pero qué más da: quién es liberal en este país de foralistas.

lunes, 20 de noviembre de 2017

Elogio del pollo



El llamado exilio catalán nos deja esta bonita y tierna imagen de los fugados con su abogado: una distendida comida con el pollo como protagonista. No nos extenderemos en la bondad de ese alimento, ni tampoco en su maldad, que también la tiene, como advirtió hace tiempo Evo Morales, y no señalaremos a nadie de la mesa, pero sí nos centraremos un poco en las caras de felicidad que transmiten los comensales, lo que evidencia que ese exilio, como era de esperar, no tiene nada de traumático y sí mucho de chiripitifláutico. 

Porque parafraseando a Carlos Semprún con París, bien podemos decir que el exilio de Bruselas está resultando una fiesta. Políticos de todo pelaje y leguleyos que van y vienen, entrevistas de Fuigdemont y sus secuaces en diferentes medios y unas autoridades belgas que se ríen del gobierno de España solicitando información sobre sus prisiones, cuando todo parece indicar que las de  Bélgica-donde desconocen la máxima de odia el delito y compadece al delincuente-son una porquería. Aunque al paso que va el sainete, y si tenemos en cuenta el interés del gobierno por no tener presos en las listas electorales del 21-D, no parece que los fugados vayan a pisar una cárcel española, y si lo hacen será el tiempo justo hasta depositar una fianza. Todo un pollo el del 155.

jueves, 16 de noviembre de 2017

Numeritos indoloros



El último numerito montado por el diputado Rufián luciendo unas esposas que vaya usted a saber dónde las compró ha evidenciado lo que es la aplicación práctica del artículo 155, esa entelequia que Rajoy nunca quiso sacar del cajón del consenso del 78 y que cuando salió como conejo de la chistera los flabelíferos del Régimen cantaron como si fuese el Gordo de Navidad. Ver la forma trabajosa y fatigosa con la que se puso de pie el interpelado Zoido para responder al diputado separatista muestra a las claras cómo se gestiona este trance delicado en la España actual: despacito y con buena letra pero con escasos, nulos resultados. Y todo para que el requirente te deje con la palabra en la boca y abandone el templo de la soberanía con esa chulería que sólo ostenta el que se sabe impune.

Porque la soberbia del rufián Romero y las fatigas de un ministro con pinta de bedel explican muy bien lo que está siendo esta intervención de la autonomía catalana: mucho ruido y pocas nueces. Los docentes catalanes, esos que con amparo constitucional convirtieron al diputado de Santa Coloma de Gramanet en fanático nacionalista, siguen impartiendo su doctrina en dura porfía con la propaganda que emite a todas horas la televisión autonómica, y todo mientras los policías de Trapero, otro charnego que ahora se dedica al papeleo, eso dicen, en la comisaría de Les Corts, miran al tendido como si la cosa no fuese con ellos. Todo un numerito, como el 155.